Domingo 1 Noviembre del 2015

Dia de Todos Santos

TODOS LOS SANTOS (Mt 5, 1 – 12)

Domingo Día de Todos los Santos.

Por Pbro. José Esteban Rosado, M.Sp.S.

Transcrito por Hna. María Candelaria Hernández Estrada, M.G.Sp.S.

Noviembre 1, 2015

 

      TODOS-SANTOS-2015

 

Todos Santos. Digital image. Um Simples Servo De Cristo:. N.p., n.d. Web. 7 Nov. 2015.

Todos Santos. Digital image. Um Simples Servo De Cristo:. N.p., n.d. Web. 7 Nov. 2015.

 

Ap 7,2-4.9-14

Sal 23,1-2.3-41b.5-6

1 Jn 3,1-3

Mt 5,1-12

 

 

Quisiera empezar esta mañana, primero felicitando a todos porque hoy es día del santo de todos, es día de “Todos los Santos”, de modo que muchas felicidades para ustedes y para todos porque es nuestro día de santo.

 

El Padre Félix de Jesús Rougier, decía “yo quiero ser santo, pero de este día, de este día.” Félix de Jesús, que fue fundador de los Misioneros del Espíritu Santo, a los estudiantes, Hermanos que habían llegado a Roma, en la primera carta que les escribe, que fue el 17 de octubre de 1926, les dice y luego les repetirá en muchas cartas, “Jesús los haga santos y felices”.

 

En 1937 el 9 de mayo, 8 meses antes de su muerte, les dice “los saludo muy cariñosamente, suplicando a nuestro Señor los haga santos y felices” y así va a expresar cada vez su deseo y hasta lo va a expresar a modo de oración. Termina, por ejemplo, otra carta diciendo “su afectísimo Padre que los bendice con toda su alma y suplica a Dios que los haga santos y felices”

 

También lo hace hasta invitando, diría yo, en ocasiones hasta mandando “sean santos, sean felices”.

 

También lo hace en las felicitaciones con motivo de la Pascua, de la navidad, del año nuevo, “les deseo a todos y a cada uno un santo y feliz año nuevo” así le hace.

 

A veces puede parecernos que eso de ser santos y ser felices, como que son dos cosas aparte, como que son separadas, pero Félix de Jesús las une, las une, para él son dos realidades ser santos y ser felices son dos realidades estrechamente unidas, es más, la santidad es la causa y la felicidad es el efecto, si queremos ser felices, primero seamos santos, no se da la felicidad sin la santidad, no nos engañemos.

 

Esto lo expresó claramente cuando dice: “Feliz año nuevo a cada uno de ustedes, si es muy santo será también muy feliz en todos los sentidos” ¿Qué se necesita para ser santo? Porque si entonces esa es la condición para la felicidad, tiene implicaciones muy serias de parte nuestra, tenemos que perdonar, tenemos que reconciliarnos, tenemos que tener el corazón abierto siempre, tenemos que reconocer nuestras faltas, tenemos que reconocer nuestros errores, solamente así se puede ser santo, solamente así se puede ser feliz.

 

Todos, todos anhelamos ser felices, todos anhelamos la felicidad y el P. Félix nos muestra, nos dice, nos insiste que el camino para la felicidad es la santidad.

 

Pero fíjense hermanos, no se trata entonces de buscar trabajosamente, afanosamente la felicidad, no se trata de obsesionarnos por alcanzar la felicidad a como de lugar, no se trata de preguntarnos a cada momento ¿soy feliz o soy infeliz? No, se trata de buscar la santidad y de buscarla con suavidad, pero todos los días, este es el punto, se trata de buscar la santidad pero cada día, entonces la felicidad, si le hacemos así, entonces la felicidad va a surgir espontáneamente de nuestro manantial interior, creámoslo y entonces nos sentiremos inundados de paz, entonces tendremos bienestar, entonces habrá armonía en nuestras relaciones, entonces habrá plenitud en nuestro interior, entonces habrá esperanza en nuestros sueños, entonces habrá gozo en nuestra vida.

 

Ánimo, hermanos, María, la madre de Jesús y madre nuestra nos dice: “hagan lo que Jesús les diga” y también dice ella – y además es la única palabra que nos dirige a nosotros en todo el Evangelio, la Virgen María – “Hagan lo que Jesús les diga” “Dichosos los que escuchan la Palabra del Señor y la cumplen” como ella que es dichosa y que es feliz.

 

Hermanos, Jesús, Jesús es nuestra vocación. Vivir como Jesús es nuestro trabajo. Amar como Jesús, es el sueño de Dios Padre sobre nosotros.

 

1 y 2 de noviembre, yo creo que son dos fechas gemelas, porque celebramos a todos los santos y recordamos a todos nuestros queridos difuntos. Desde nuestra fe, creo que así es como debe ser, desde nuestra fe respetamos y valoramos todo lo que nuestras culturas y tradiciones nos invitan a celebrar, pero, también desde la fe, invitamos a todos a evangelizar todas esas costumbres, evangelizar nuestras tradiciones, evangelizar nuestras prácticas ancestrales en relación con nuestros difuntos, pero preguntémonos, en realidad ¿qué celebramos cuando celebramos a nuestros difuntos? Mal o bien entendido pero lo que celebramos es la vida, muchas veces, yo creo que el fallo está en esto, en que muchas veces queremos explicar la muerte desde la muerte y por eso nos resistimos a la muerte, la muerte sólo se explica desde la vida y la vida sólo tiene sentido por la santidad con que se vive.

 

Morir, hermanos, morir se acaba en el mismo momento de morir. Morir es nada más la condición para vivir, pero para vivir en plenitud, para vivir la santidad en plenitud, por eso no se puede hablar de vida, muerte, santidad, sin abrir el corazón a la fe, a la esperanza, al amor para ser santos. Jesús lo dijo muchas veces y de muchas maneras, hoy me viene a la mente una manera: “el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá” y Jesús es la Palabra que no miente.

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