ESPIRITUALIDAD GUADALUPANA

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SU IMAGEN AMADA SE DIGNÓ DEJAR

SU IMAGEN AMADA SE DIGNÓ DEJAR

por  P. Roberto Figueroa Méndez

Octubre 11, 2015

 

“Y apareció en el cielo un gran signo: una Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza. Estaba embarazada y gritaba de dolor porque iba a dar a luz”.  Apocalipsis 12, 1-2

 

En la vida, existen momentos importantes y otros trascendentes. Los momentos importantes  son significativos, nos marcan y en muchas de las ocasiones son punto de referencia para algo. Pero los momentos trascendentes no tienen comparación, ya que éstos son capaces incluso de cambiar el rumbo de un país y del mundo entero.

 

En México, un momento que cambió el rumbo de su historia, fue la presencia de Santa María de Guadalupe.

 

En medio de un ambiente de desolación y muerte apareció un rayo de luz y esperanza ya que aquella mañana del 12 de Diciembre de 1531 en el palacio del Gobernante Obispo, Fray Juan de Zumárraga, en Tlatelolco, sucedió el acontecimiento maravilloso de la estampación de la Reina de todos los mexicanos.

 

En esta imagen bendita, los sabios aztecas entendieron perfectamente que la Mujer que estaba delante de ellos era la misma Madre de Dios, portadora de la verdad y más aún de la Verdad misma: Jesucristo, el arraigadísimo Dios por quien se vive.

 

En una tilma que pertenecía al indígena convertido Juan Diego, Ella dejó una carta de amor para que todos comprendiéramos que Dios siempre está con nosotros.

 

¿Cuál fue la lectura que le dieron aquellos sabios a la Imagen? Ellos encontraron en su vestido rosa salmonado, lleno de flores, que la Señora, era una mujer noble, ya que los pobres o también llamados macehuales, no podían pintar sus tilmas ni colocarles con dibujos. Su hermoso vestido lleno de color y de flores les anunciaba la dignidad tan grande que Ella tenía.

 

Su manto azul, un tanto cuanto verdoso, señalaba que Ella era una Emperatriz, ya que para los aztecas, sólo el emperador podía utilizar el manto azul tachonado de piedras de jade. El azul, porque representaba el cielo, y el verde, porque significaba la vida.

 

Su cabello perfectamente peinado, lacio y sin trenzar, marca su condición de virginidad permanente, ya que las mujeres casadas debían trenzar su cabello hacia arriba. Recordemos que María es SIEMPRE VIRGEN, antes, en y después del parto. En el Tepeyac, así es como se presenta ante Juan Diego y así pide ser nombrada.

 

El sol, la luna y las estrellas, que para los aztecas estaban siempre en constante batalla (de acuerdo a sus mitologías y a su filosofía religiosa), en Ella se encontraban en perfecta armonía. Al estar colocados los astros de esta manera se les anunciaba a nuestros indígenas que estos astros ya no se encuentran en batalla, no hay nada que temer. Además Ella les dice que estos luceros en el cielo no son dioses sino creaturas que le adornan, le acompañan y están sujetos a Ella.

 

Su rostro, no de española ni de indígena, sino de mestiza, nos da la idea de ternura, amor, frescura y amabilidad. En su mirada comprendemos que Jesús mismo, a través de los ojos de su Madre santísima, nos está viendo con misericordia y compasión.

 

Sus manos unidas manifiestan actitud de oración, porque Santa María de Guadalupe es nuestra poderosísima intercesora. Bien dicen los santos que María es la omnipotencia orante, porque Ella puede conseguirnos todo aquello que necesitamos.

 

Las nubes a su alrededor señalan que Ella aparece entre “nieblas y nubes”, como podemos leer en los coloquios entre los sacerdotes indígenas y los sacerdotes católicos. Por esta parte de la Tilma podemos acoplar el texto de san Pablo que nos menciona: “Cristo es la imagen visible del Dios invisible”.  En Santa María de Guadalupe podemos contemplar al que es Invisible y Trascendente. Ella es ojos, nariz y boca del que es Inaccesible para todos.

 

El broche en su cuello nos habla de la preeminencia de Cristo sobre María. Los aztecas consagraban a sus dioses colocando una piedra de jade en el pecho de sus dioses. Ella nos dice que está consagrada a su Hijo y nosotros deberemos hacer lo mismo. El color negro de la cruz nos remonta a las mitologías indígenas donde Quetzalcoatl dio sus sangre para la vida de la 5ta humanidad. En este broche Ella nos dice que fue su Hijo, Jesús, quien ofreciéndose en sacrificio, derramó su sangre en la cruz para que todos tengamos vida en abundancia.

 

La flor Nahui Ollin, la flor de cuatro pétalos, es la flor más importante de todas, ya que nos remonta a las 4 eras pasadas, los 4 puntos cardinales, etc. El sol era el dios más importante para los aztecas. Es una flor solar cuyo centro representa al Niño Sol, y cuya posición en “X”  indica Movimiento Perpetuo. Es decir, que en el vientre de María está Dios, Omnipotente y Eterno, Sol verdadero que se ha hecho cercano  y NO VIENE a destruir,  sino a iluminar.

 

 

¿Qué cosas sorprendentes podemos destacar de la Tilma de Juan Diego y la Imagen bendita de Nuestra Señora de Guadalupe?

 

La fibra obtenida del ixtle del agave no puede durar más de 30 ó 40 años. En el 2031 la Tilma cumplirá 500 años.

A casi 500 años del milagro la ciencia no se explica la causa de la incorruptibilidad de la tela habiendo estado expuesta al salitre, al humo de las velas y al contacto con tantas manos y objetos durante 116 años en los que la Tilma no tuvo vidrio.

En el año 1791 se volcó accidentalmente ácido nítrico en el lado superior derecho de la tela. El ácido es terrible con el material orgánico. Actualmente, sólo se observa una mancha.

El 14 de Noviembre de 1921, Luciano Pérez escondió una bomba de gran potencia en un arreglo floral, que colocó a los pies de la tilma. La explosión destruyó todo alrededor, menos la Imagen de nuestra Reina y Señora. La Tilma quedó perfectamente intacta.

 

 

“No hizo con alguna otra Nación cosa igual”.   (Salmo 147) y Benedicto XIV

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