Me Sedujiste Señor Y Yo Me Dejé Seducir

Testimonio Vocacional

Me Sedujiste Señor Y Yo Me Dejé Seducir

Por Hna. Lourdes González, MGSpS

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¿Estás loca?, ¿qué te pasa?, ¡No entiendo nada!… Estas son algunas de las frases que escuche de varias personas cuando les compartí mi deseo de responder al llamado que Dios me estaba haciendo a ser de su propiedad, a consagrar mi vida y todo mi ser a Él, en el servicio a mis semejantes.

 

Con sencillez, comparto con ustedes la manera en que Dios me sedujo y me deje seducir por El.

 

Tenía yo 20 años cuando de pronto sin saber por qué todo mi ser estaba experimentando una sensación de vacío, insatisfacción, un sin sentido de todo lo que me rodeaba y hacía. Para ese entonces, había terminado la carrera de Decoración de Interiores en la Universidad de Guadalajara (Guadalajara, Jal. Mex.) Estaba trabajando, y con el fruto de mi trabajo, compre un carro nuevo, con el me sentía soñada y satisfecha de haber logrado en tan corto tiempo uno de mis sueños.

 

Tenía mi novio, él era muy buen muchacho; profesional, responsable, respetuoso, trabajador. Era un buen partido, como se dice comúnmente. También contaba con buenas amistades, con las cuales viajaba con frecuencia a la playa que tanto disfrutaba, y a otros lugares que mucho disfrutaba, mis relaciones familiares eran muy satisfactorias, por lo que no podía detectar el porqué, o de donde yacía ese vacío interior…

 

Aunque mis padres siempre fueron personas muy practicantes de la fe católica, yo solo asistía a misa los domingos y fiestas de guardad, procuraba llevar una vida recta y sana bajo todos los sentidos. Digo esto para indicar que el llamado de Dios surgió así, sin yo buscarlo. Pongo en mis labios las palabras del Profeta Amos “yo no era profeta ni hijo de profeta era un pastor y vendedor de higos.” El Señor me tomo de detrás de rebaño y me dijo ve y profetiza” (Amos 7,14-16).

 

Estando yo con esa incertidumbre, en esa búsqueda interior, tratando de averiguar, de descubrir que me estaba pasando, quería llegar a la raíz de esa sensación tan extraña que estaba experimentando en mi interior.

 

Por casualidad me encontré con la Madre Ma. De Jesús Ramos MGSpS que trabajaba en mi parroquia; El Inmaculado Corazón de Marida. Ella tenía allí ya 2 años trabajando en mi parroquia, y yo, no la conocía. (Como dije anteriormente no estaba involucrada en la vida parroquial) Un martes por la tarde (bien recuerdo) toco en mi casa la reunión de estudio bíblico que ella dirigía semanalmente, como parte de su apostolado. Por suerte yo me encontraba en casa ese día por la tarde.

 

A las 5:00pm llamaron a la puerta, me toco a mi abrir la puerta y era la Madre Ma. de Jesús que llego para el estudio bíblico, en seguida, al verla, latió mi corazón a un ritmo acelerado, como si la presencia de una religiosa haya sido novedosa para mí, como se nunca hubiera visto a una religiosa en mi vida, y no era así, ya que algunos años estudie en colegio católico, con las Siervas de Jesús Sacramentado. Me impresiono fuertemente de la Madre Ma. De Jesús, su alegría, su jovialidad desde el primer momento cuando mi mirada se cruzó con la suya, y ya después, la manera de llevar la reunión, tan cordial, sencilla y directa de dirigirse las personas.

 

A partir de entonces le pedí platicar con ella para que me ayudara a ver, a descubrir que me estaba pasando. Gentilmente aceptó, no recuerdo con qué frecuencia nos reuníamos a platicar ni por cuanto tiempo. Finalmente le pedí hacer una experiencia con ellas para conocerlas más, ver cómo viven y lo que hacen. Al poco tiempo me dijo que podía ir a Morelia Michoacán. Mex. para tener una experiencia con las postulante (chicas que están iniciando su proceso en la Vida Religiosa).

 

Recuerdo que al llegar al comunidad del postulantado, y desde el momento que abrieron la puerta, y vi hacia dentro del lugar, me dije; ¡aquí, es!, ¡esto es lo que busco!

 

El ministerio que realizado como Misionera Guadalupana del espíritu Santo ha sido en este amado país USA. Concretamente en los estados de; California, Florida, Georgia, Massachusetts y ahora aquí en Mississippi por casi 5 años. Actualmente sirvo a la comunidad de la Parroquia St. Therese, en Jackson, MS.
“Me sedujiste Señor y me deje seducir porque fuiste más fuerte que yo.” (Jr. 20,7).

 

Hna. Lourdes E. González MGSpS

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