HOMILIAS

Vísperas del Domingo 20º del Tiempo Ordinario – Ciclo C

FIJOS LOS OJOS EN JESÚS (Lucas 12,49-53)

Vísperas del Domingo 20º del Tiempo Ordinario – Ciclo C

Por Pbro. José Esteban Rosado, M.Sp.S.

Transcrito por Hna. María Candelaria Hernández Estrada, M.G.Sp.S.

 

Agosto 13, 2016

 

      01 FIJOS LOS OJOS EN JESUS

 

fuego

Jeremías 38,4-6.8-10

Salmo 39,2.3; 4.18

Hebreros 12,1-4

Lucas 12,49-53

 

 

En esta eucaristía, que es la eucaristía ya del domingo, la Palabra del Señor es muy rica, especialmente sabrosa, en la segunda lectura del libro de los Hebreos, nos insiste como el objetivo de este día, yo creo que de alguna manera, parece que la escogieron para ustedes, el objetivo de este día es recuperar a Jesús, recuperar a Jesús como el autor de la fe. Jesús es el único que puede regenerar nuestra fe, que muchas veces es débil, que muchas veces es vacilante, para hacernos renacer a la verdadera identidad que tiene un discípulo de Jesús y un seguidor de Jesús, de modo que, recuerden lo que nos decía él «fijos los ojos en Jesús el que inició y consumó nuestra fe» de modo que se trata de volver a Jesucristo, es lo primero, es lo más decisivo, poner a Jesús en el centro de nuestra fe, todo lo demás viene después.

 

¿Qué puede haber más necesario y más urgente para un cristiano que despertar en nosotros la pasión por ser fieles a Jesucristo? No basta cualquier forma de tratar de ponernos al día, necesitamos volver al que es la fuente, necesitamos volver al que es el origen de la Iglesia y el único que justifica la presencia de la Iglesia en el mundo, por eso es importante arraigar nuestra fe en Jesús, echar raíces en la persona de Jesús, como la única verdad de la que nos está permitido vivir, como la única verdad de la que nos está permitido caminar de manera creativa hacia el futuro, hacia adelante. Recuperar lo esencial del Evangelio esto es seguir a Jesús, es renacer juntos desde el espíritu de Jesús, es entrar por este camino que Jesús ha abierto.

 

Hermanos, los cristianos tenemos muchas imágenes de Jesús, diferentes imágenes, no todas coinciden con las que tenían de su maestro querido los primeros hombres y las primeras mujeres que lo conocieron de cerca y que lo siguieron, cada uno nos hacemos nuestra imagen de Jesús, esa imagen que hemos interiorizado desde niños a lo largo de los años, muchas veces condiciona nuestra forma de vivir la fe y desde esta imagen escuchamos lo que nos predican, desde esa imagen, celebramos los sacramentos, desde esa imagen que tenemos de Jesús, configuramos nuestra vida diaria. Si nuestra imagen de Jesús es pobre, si nuestra imagen de Jesús es parcial, nuestra fe va a ser pobre y parcial, si está distorsionada, viviremos la experiencia cristiana de manera distorsionada.

 

Por eso no basta con decir que aceptamos todas las verdades que la Iglesia propone acerca de Cristo. La fe viva y operante solamente nace en el corazón de quien vive como discípulo y como seguidor de Jesús, es esencial, es irrenunciable confesar a Jesús como Hijo de Dios, confesar a Jesús como salvador del mundo, pero sin reducir nuestra fe simplemente a una abstracción, no es posible seguir a un Jesús sin carne, Jesús es verdadero hombre, no es posible alimentar la fe solamente con doctrina, necesitamos un contacto vivo con la persona de Jesús, necesitamos conocer mejor su vida concreta y sintonizar vitalmente con él, necesitamos captar bien lo esencial de su mensaje, entender mejor su proyecto del Reino de Dios cada día, necesitamos dejarnos atraer por su estilo de vida, necesitamos contagiarnos de su pasión por Dios, necesitamos dejarnos contagiar por su pasión por el ser humano.

 

Abramos nuestro corazón el día de hoy, les invito que con esta actitud, con esta fe nos unamos en nuestra santa Misa.

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